Infecciones urinarias en el perro y el gato: ¿cómo evitarlas ?
Infecciones urinarias en el perro y el gato

Al igual que los humanos, los perros y los gatos pueden padecer problemas urinarios. Las infecciones del tracto urinario son las más frecuentes, después de las infecciones cutáneas. Estos problemas urinarios, que en ocasiones resultan difíciles de detectar, deben ser tomados muy en serio, porque se pueden hacer recurrentes y afectar considerablemente a la comodidad de vida de nuestras mascotas.

Infecciones urinarias en el perro y el gato: ¿en qué consisten?

Las infecciones del tracto urinario, conocidas como ITU en Medicina Veterinaria, agrupan las patologías del aparato urinario superior (riñones y uréteres) y del aparato urinario inferior (vejiga y uretra). Las ITU se caracterizan por la presencia y multiplicación de bacterias en el aparato urinario.

Causas y factores de riesgo de las infecciones urinarias

En el gato:

Las infecciones del aparato urinario son relativamente inusuales y, por lo general, consecutivas a la colocación de una sonda por causa de obstrucción de la uretra en el macho. Estos bloqueos del flujo de la orina se deben a la presencia de cálculos o de tapones mucosos en la uretra.

En el perro:

Las infecciones del tracto urinario son, mayoritariamente, infecciones urinarias «ascendentes» (desarrollo de gérmenes de origen intestinal o cutánea que ascienden por la uretra). Las hembras son más propensas, al ser su uretra más corta.

En ambas especies, los tratamientos de larga duración con corticoides (en el caso de afecciones cutáneas que recidivan) o con otros inmunomoduladores (en el caso de enfermedades autoinmunes) pueden favorecer la aparición de infecciones urinarias, dado que reducen las defensas del organismo. 

Síntomas y diagnóstico

Los síntomas de una infección del tracto urinario son múltiples: el animal orina en pequeñas cantidades pero más a menudo, y en ocasiones expulsa sangre en la orina. Puede que sienta dolor y se lama la zona genital. A estos, se les suman a veces otros síntomas de tipo general: abatimiento, pérdida del apetito, fiebre, etc., en especial si se trata de infecciones del tracto superior (renales).

Para diagnosticar e identificar las causas, el veterinario procederá a tomar una muestra de orina y analizarla, para buscar gérmenes, cristales y/o sangre. Mediante una radiografía / ecografía se podrán detectar, por ejemplo, cálculos o tumores. Un análisis de sangre ayudará a determinar si el animal tiene alguna enfermedad que aumente la posibilidad de padecer ITU, como por ejemplo diabetes o enfermedad de Cushing.

Tratamiento y prevención de las infecciones urinarias

El tratamiento inmediato consistirá en recetar y administrar antibióticos adecuados y, si es necesario, analgésicos y antiinflamatorios. Si existe una causa subyacente (tumor, malformación o diabetes…), habrá que tratarla en la medida de lo posible.

Para reducir el riesgo de recidivas, será preciso estar pendiente de que el animal disponga de toda el agua fresca que desee, de que beba lo suficiente y de que pueda orinar con tanta frecuencia como necesite (mantener la arena del gato limpia y sin olores, y sacar al perro con regularidad). Por otra parte, existen alimentos complementarios que pueden resultar de gran utilidad, dado que refuerzan las defensas del tracto urinario y previenen las infecciones.

Dra. Isabelle Mennecier, veterinaria


 
 


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